sábado, 18 de julio de 2009

REINA LA SOLEDAD BAJO EL PARAGUAS

Una encrucijada de calles de París en una tarde de invierno: avenidas anchas, grandes perspectivas, fachadas uniformes de las casas…es el París de hoy.
En 1964 el Art Institute de Chicago compró este cuadro:

“Calle de París en un día de lluvia”, GUSTAVE CAILLEBOTTE (1877)

Caillebotte hace un enfoque casi fotográfico con una composición marcada por una complicada perspectiva, característica constante en sus primeras obras.


Zola, quien apreciaba bastante a Caillebotte, la describía como "una pintura antiartística, limpia, helada y burguesa, a fuerza de exactitud."
Caillebotte usa colores planos y el efecto de foto tan realístico del cuadro le da una característica de un aspecto moderno, casi similar a la obra del pintor estadounidense de estilo realista Edward Hopper.

El título del cuadro alude a una calle de París, sin embargo se ven varias. La que diascurre desde el primer término hasta el fondo del cuadro es la rue Turin; de izquierda a derecha la atraviesa la rue Moscou, a la que va a parar desde atrás la rue Clapeyron. El cruce de estas calles se llama actualamente plaza de Dublín y se encuentra cerca de la estación ferroviaria de Saint- Lazare.
Este plan urbanístico era obra del barón George Eugène Haussmann por encargo de Napoleón III que deseaba que desapareciera el centro medieval, con sus callejuelas estrechas y edificios húmedos que resultaban insalubres . El emperador quería cambiar las condiciones de vida de París y por eso le encargó a Haussmann que se “pusiera en marcha”.
Este ambicioso plan urbanístico favoreció a muchos empresarios y banqueros y el padre de Caillebotte fue uno de ellos.
Las normas de construcción eran unitarias y en la pintura de Caillebotte se puede contemplar que las calle eran amplias y conducían a una plaza presidida por algún edificio importante.
Caillebotte eligió un ángulo visual que le permitió hacer una pintura casi geométrica.

Las figuras principales trasmiten distancia y discreción


Miran de reojo en lugar de observar al hombre que se aproxima y que inevitablemente tiene que apartar el paraguas para no chocar con ellos.

Esta es la más famosa y ambiciosa obra de Caillebotte, expuesta en la Tercera Exposición Impresionista en la Rue Le Peletier, donde no fue bien recibida por la crítica en general.
L'Évenement comentó que "el dibujo es de cierta calidad, pero Caillebotte parece haber olvidado incluir la lluvia".
Es una de las mejores representaciones del París del siglo XIX.

1 comentario:

Graciela dijo...

Muy interesante el análisis de esta bella obra que no conocía.
Me encantó el juego de perspectivas y la paleta utilizada, que me recordó a los colores de Magritte.
Es cierto que la lluvia no se vé, pero también sucede en alguno de esos días, que de pronto deja de lloviznar, se ilumina el día con una luz incríble y la gente olvida cerrar los paraguas... Ese podría ser el momento que pintó este artista.
Saludos desde Buenos Aires,
Graciela.
www.gracielabello.com.ar

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